La ambulancia amarilla que emociona a Rosario: cumple los últimos deseos de pacientes terminales
Un deseo cumplido junto al río Paraná
Teresita, una paciente en fase terminal, había anhelado ver el río Paraná en la costa de Rosario. Anhelaba sentir el viento en su rostro y recordar los tiempos pasados en los que se sentía feliz correteando por esa misma orilla. Junto a sus hijos, disfrutó de un mate de leche mientras sonreía, cuando de repente, un saxofonista comenzó a tocar El día que me quieras, llenándola de emoción. Juan Manuel Gálvez, quien la trasladó en la Ambulancia del Deseo, un servicio gratuito para pacientes terminales, le hizo cumplir su último deseo de salir de la sala de internación y pasar una tarde distinta con su familia.
La iniciativa detrás de la ambulancia
Lanzada en 2007 en Róterdam, esta hermosa iniciativa llegó a Rosario de la mano de Gálvez, un enfermero y bombero que ha realizado ya once viajes en su ambulancia amarilla, con otros ocho pacientes en espera. Planea hacer al menos dos salidas por semana y confía en que pronto se extenderá a Tucumán y otras ciudades. Gálvez sueña con que, algún día, la ambulancia recorra todos los caminos de Argentina y se reconozca como un símbolo de esperanza para aquellos que todavía tienen un deseo por cumplir.
Un servicio que transforma vidas
Para Juan Manuel, esta experiencia ofrece un contraste notable con su trabajo habitual en emergencias, donde la ambulancia suele representar dolor y preocupación. En la Ambulancia del Deseo, la atmósfera es diferente: “A pesar de que es un momento difícil, nos deja una sensación gratificante”, afirma. A lo largo de sus viajes, ha descubierto que no solo se trata de ofrecer una salida, sino de devolver a los pacientes la alegría, dignidad y libertad que la enfermedad les ha robado.
Los orígenes de la idea
La idea de esta ambulancia nace de una experiencia conmovedora: un paramédico en Róterdam ayudó a un paciente terminal, Mario, a observar el mar, un deseo que lo conmovió profundamente. Desde allí, Kees Veldboer creó la Fundación Ambulancia del Deseo. Tras volver de Rotterdam, Gálvez se propuso replicar esa experiencia en Rosario, incorporando a un equipo de profesionales de la salud y recibiendo apoyo de la Universidad Nacional de Rosario para formalizar la fundación.
Los primeros viajes y su impacto
Desde el lanzamiento, la respuesta ha sido abrumadora con pedidos que reflejan los sueños más simples de los pacientes. La organización se dedica a conocer el deseo de cada paciente y a evaluarlo, buscando que cada salida se realice de manera segura. Con cada viaje, el equipo de Gálvez asegura que los pacientes, a menudo, solo deseen volver a un lugar conocido o disfrutar de simples momentos al aire libre, como pasar unas horas con su familia.
Historias emocionantes
Una de las historias destacadas incluye a Paco, un niño enfermo que quería salir a pasear con sus tres hermanos y levantar la Copa del Mundo. Visitó el Museo del Deporte Santafesino y sorpresivamente se encontró con la réplica de la copa de Messi, lo que le brindó una alegría única. Para finalizar su día, la enfermera Gálvez y su equipo tuvieron una merienda en un local, donde la encargada decidió regalarles toda la comida, un gesto que resaltó la humanidad y generosidad de quienes colaboran con el proyecto.
El futuro de Ambulancia del Deseo
La aceptación y el apoyo a la Ambulancia del Deseo ha superado las expectativas de Gálvez, y el objetivo ahora es mantener al menos dos salidas por semana, expandiéndose a otras ciudades del país. La meta es contar con más ambulancias y voluntarios dispuestos a hacer realidad los deseos de aquellos que se encuentran en su último viaje. “Este no es sólo un traslado, es una oportunidad para que las personas vivan momentos de felicidad al final de sus días”, concluye Gálvez.
