Pareja argentina descubre la cascada más alta del mundo tras una travesía en la selva

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Una aventura única en Venezuela

Carolina Fenoy y Santiago Bertaina, una pareja de argentinos que han estado recorriendo el mundo en motorhome desde 2020, compartieron su emocionante experiencia en el Parque Nacional Canaima, donde visitaron el Salto Ángel, conocido como la cascada más alta del mundo. Esta impresionante caída de agua, que triplica la altura del Empire State y supera el Burj Khalifa, tiene una altura de 979 metros y un ancho de 150 metros.

Un viaje desafiante

A pesar de que llegar al Salto Ángel no es fácil, Carolina y Santiago decidieron embarcarse en esta aventura natural. «Fueron cinco horas de navegación y una hora de caminata, contacto extremo con la naturaleza, encuentros con comunidades indígenas y una noche en medio de la selva», recordaron. Sin embargo, enfrentaron desafíos como lluvias, alta humedad y mosquitos.

Durante su estancia de cinco días, la pareja se tomó dos días para disfrutar plenamente del Salto Ángel. En lugar de realizar una excursión rápida de un solo día, optaron por alojarse en un campamento cercano para experimentar la cascada en diferentes condiciones atmosféricas. Carolina y Santiago documentaron su viaje en las redes sociales a través de @hakunamatataxelmundo.

Logística y paisajes extraordinarios

La llegada al Parque Nacional Canaima es diferente a la de otros destinos; no hay rutas terrestres directas y es necesario llegar por aire. Una vez en el parque, los traslados se realizan principalmente en embarcaciones. «No existe una ruta terrestre que permita acceder directamente a Canaima; tenés que llegar en avión», explicó Santiago.

El entorno de Canaima promete paisajes impresionantes con ríos, lagunas y cascadas. Para Carolina, los tepuyes que aparecen durante la navegación fueron una de las mayores sorpresas del viaje: «Son todos rectos arriba y tienen muchas caídas muy imponentes».

Interacción cultural y conexión con la naturaleza

Además de disfrutar de la belleza natural, la pareja visitó la comunidad indígena de Mayupa, perteneciente al pueblo pemón, lo que les permitió entender mejor el vínculo entre las comunidades y el medio ambiente. «La comunidad cuenta con una escuela y una iglesia que funcionan como puntos de encuentro», comentaron.

La llegada al Salto Ángel

Después de casi cinco horas en el agua, Carolina y Santiago llegaron al Salto Ángel. La experiencia fue espectacular, siendo testigos de una cascada inmensa en un entorno natural casi virgen. «Sobre la última parte de la navegación también lo ves antes de desembarcar», recordó Carolina. Una vez allí, se sintieron insignificantes junto a la imponente caída de agua.

Dada la ubicación remota, decidieron pasar la noche acampando en hamacas frente a la cascada. Para Carolina, esa noche fue uno de los momentos más mágicos del viaje, evocando recuerdos de su infancia relacionados con películas filmadas en el lugar. «Pasar la noche allí aumenta las posibilidades de ver el Salto Ángel sin nubes», comentó Santiago.

Experiencias memorables y reflexión final

A diferencia de atracciones turísticas más desarrolladas, el Salto Ángel carece de pasarelas y miradores. A menudo, los visitantes tienen que buscar el mejor ángulo para disfrutar de la vista de la cascada. La travesía se vuelve una experiencia gratificante para aquellos que buscan una conexión auténtica con la naturaleza.

Concluyeron su viaje explorando otros encantos de la región, como Pozo Azul, un distintivo espejo de agua de tonalidades vibrantes. Para Carolina y Santiago, visitar Canaima fue mucho más que una excursión, fue una aventura que presentó un sinfín de retos, recuerdos, y un profundo aprecio por uno de los grandes tesoros naturales del planeta.

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