Refugio musical: el sueño de Alfonsina Soler

imagen-371
Compartilo

Una pasión transformadora

Existen canciones que nos acompañan en ciertos momentos de nuestra vida, otras que quedan atadas a personas o recuerdos significativos. Sin embargo, hay quienes encuentran en la música algo más profundo que una simple melodía: un refugio al que pueden regresar cuando las dificultades aparecen. Para Alfonsina Soler, la música ha sido ese refugio desde hace años.

Desde su niñez, Alfonsina se vio influenciada por el gusto musical de su padre, desarrollando así una conexión especial con el canto, que se transformó en una de sus principales formas de expresión. Con el tiempo, lo que comenzó como un pasatiempo se convirtió en una auténtica vocación.

Una vida marcada por la atrofia muscular espinal

Alfonsina, de 28 años y residente en Luján, vive con atrofia muscular espinal, una afección genética diagnosticada a la edad de un año y medio. A pesar de su condición, ha crecido enfrentando los desafíos que esta enfermedad le presenta.

«No nací con la enfermedad, sino que al año y medio me la detectaron porque notaron que no podía pararme y hacer algunas cosas», comenta. Para ella, la discapacidad ha sido una parte más de su vida, sin que jamás le hayan explicado las implicaciones de su condición. «Desde siempre lo tuve. Me crié normalizando lo que tenía; nunca me lo pregunté», explica.

Alfonsina destaca que su familia la apoyó incondicionalmente, tratándola como a cualquier otra persona. «Creo que hicieron un buen trabajo porque fue como algo normal, no me trataron como si fuera algo distinto», subraya la cantante.

La música como herramienta de sanación

La música ha sido un pilar fundamental en la vida de Alfonsina, desde que su padre le inculcó el amor por diversos artistas. Su pasión por la música se intensificó tras asistir a su primer concierto, donde la emotividad la conmovió profundamente: «Lloré un montón, me atravesaron un montón de cosas», recuerda.

Durante su adolescencia, su madre la animó a tomar clases de canto y explorar distintas disciplinas artísticas. Con el paso del tiempo, formó una banda y realizó varios shows. En 2022, se unió a Mariana Bianchini para profesionalizar su talento vocal: «Me trató siempre como un par, como una adulta, como una colega», dice Alfonsina, quien ha aprendido a usar la música no solo como un medio de expresión, sino como una vía de sanación.

Un camino de múltiples trabajos y proyectos

Alfonsina ha tenido que combinar su pasión por la música con diferentes trabajos para mantenerse económicamente. En la actualidad, se dedica al tarot, maneja redes sociales, participa en un streaming y conduce su propia marca de remeras. A pesar de estos emprendimientos, su amor por el canto sigue siendo su prioridad. «Me gustaría volver a dar clases y hacer shows, tomando cada vez más en serio la música como una profesión», afirma.

Inspirando a otros con su música

Durante su trayectoria, Alfonsina descubrió que el canto puede ser un recurso terapéutico para quienes tienen su misma discapacidad. A raíz de esta experiencia, está desarrollando un proyecto que combine sus conocimientos con el apoyo médico: «Me gustaría armar un curso o taller especial sobre la atrofia y el canto», expresa.

El sueño de vivir de la música

Durante la pandemia, Alfonsina comenzó a publicar covers en redes sociales, lo que le permitió construir una comunidad de seguidores. Con el tiempo, se atrevió a compartir sus propias composiciones, las cuales se centran en temas de amor y desamor: «Me gustaría que quienes escuchen mis canciones se sientan identificados y encuentren un mensaje», indica.

Alfonsina desea que su música proporcione un espacio de conexión con el oyente: «Me gusta que pueda generar esa sensación de volver a un lugar ameno», comparte. Aunque no aspira a los grandes escenarios, su deseo de vivir de la música es cada vez más claro: «Una y mil veces elegiría ser cantante, dar clases y hacer shows», concluye.

Compartilo