Las decisiones económicas del Gobierno para el nuevo horizonte que se abre
Un nuevo comienzo tras las elecciones
El gobierno de Javier Milei se enfrenta a un panorama incierto a partir del domingo, día de las elecciones. Este marcará el cierre de un modelo que le permitió obtener victorias en los comicios y atender las principales demandas sociales de la época. A partir de mañana, se abrirá una etapa caracterizada por nuevas exigencias y retos políticos. El Gabinete es consciente de este cambio.
Reuniones clave previas a los cambios
Un indicio de lo que se avecina en Argentina se observó el pasado lunes en la oficina de Martín Menem, quien convocó a miembros que el Gobierno considera parte de una oposición razonable para debatir el presupuesto del próximo año. Asistieron Miguel Pichetto, Nicolás Massot (Encuentro Federal), Luciano Laspina (Pro), Eduardo Falcone (MID) y Karina Banfi (UCR), entre otros.
Menem solicitó el apoyo de Luis Caputo y Guillermo Francos para responder las consultas técnicas que surgían de los legisladores. Caputo envió al secretario de Hacienda, Carlos Guberman, responsable del gasto público del país, mientras que Francos designó a José Rolandi, quien es considerado como un pieza central en la Jefatura de Gabinete. La presencia de «Cochi», como es conocido Rolandi, fue bien recibida por los opositores, quienes lo ven como un puente en la relación fracturada entre Francos y el asesor destacado Santiago Caputo, que formará parte del nuevo Gabinete, según anunció el Presidente.
Diálogo y negociaciones con la oposición
Guberman y Rolandi, bajo la dirección de Menem, ya iniciaron conversaciones sobre acuerdos fundamentales con los diputados. Los legisladores no kirchneristas desean un presupuesto que sea autorizado por ellos para el próximo año, lo que podría incrementar su disposición para atender las solicitudes de la Casa Rosada. Este mismo enfoque es respaldado por los bancos que asesoran a inversores internacionales.
Un cambio significativo en el discurso es que cada vez hay menos cuestionamientos sobre la necesidad de mantener un equilibrio en las cuentas públicas. En Argentina, esta noción ha sido históricamente problemática. A partir de ahora, solo se podrán realizar modificaciones en una parte del presupuesto, dado que la mayoría ya está asignada. «El 10% es discutible», manifestaron Guberman y Rolandi, lo que será parte de la nueva búsqueda de consensos.
Atención a las demandas de los gobernadores
Desde mañana, el Gobierno también se enfocará en atender un reclamo de los gobernadores, muchos de ellos opositores, como Martín Llaryora (Córdoba), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Ignacio Torres (Chubut) y Gustavo Sáenz (Salta), así como socios políticos como Rogelio Frigerio (Entre Ríos) y Alfredo Cornejo (Mendoza). Las provincias están buscando avales de deuda en el Ministerio de Economía, lo que significa una garantía que el Estado nacional debe proporcionar para desbloquear créditos significativos de organismos internacionales. La creciente necesidad de los gobernadores en este aspecto coincide con la nueva disposición de Milei para atenderla.
Recursos para calmar las demandas
Una nueva carta que tiene el oficialismo después de las elecciones será la aparición de recursos destinados a satisfacer peticiones específicas. Aunque no serán significativos, estarán dirigidos de manera estratégica para evidenciar a la Casa Rosada como receptiva ante ciertos requerimientos. Los cambios en la gestión buscarán abordar prioridades que han cobrado mayor relevancia en los últimos meses. Milei logró superar a Sergio Massa en 2023 con un mandato claro: controlar la inflación, que durante las gestiones de Alberto Fernández, Cristina Kirchner y el mismo Massa había superado el 211% anual. El libertario logró reducirla sorpresivamente, acortándola desde un 25% en diciembre de 2023 a un 2,1% el mes pasado. Esta estrategia incluyó recortes en el gasto público para aumentar la liquidez en las cuentas nacionales y evitar la emisión de moneda, ejecutada con decisión y bajo un equipo específico. Es importante destacar que pocos de estos logros habrían sido posibles sin la dirección del ministro de Economía, Luis Caputo.
Desafíos futuros y reclamos
A pesar de la virtud de Milei, la lucha contra la inflación ha perdido protagonismo en las preocupaciones sociales, una tendencia que se refleja en diversas encuestas, incluso en aquellas presentadas en la mesa del Presidente. En su lugar, han cobrado fuerza las inquietudes sobre el nivel de actividad económica, la producción y los salarios. Este escenario presenta un dilema significativo para la Casa Rosada. Si decide dar respuestas parciales a estas inquietudes, deberá cambiar a los encargados de implementar este modelo económico o, al menos, acordar con ellos una reorientación del plan inicial.
La reestructuración de Caputo comenzó de hecho. El jueves pasado, en la Bolsa de Córdoba, se mostró más crítico con su gestión anterior. «Desde Economía les proporcionábamos dos escarbadientes y debían lograr cosas con eso», admitió en referencia a la relación con los gobernadores. Aunque el ministro continuará en el próximo Gabinete, su partido de confianza, Pablo Quirno, fue designado como canciller.
Poder político y el FMI
Milei enfrenta presiones para avanzar hacia una nueva sintonía más acorde con las demandas gubernamentales. Los gobernadores no kirchneristas, quienes son esenciales para sus objetivos legislativos durante los próximos dos años, exigen modificaciones beneficiosas para el sector de producción, así como un aumento en los fondos del Tesoro destinados a obras. Sin embargo, el Gobierno enfrenta dificultades para atender estas solicitudes a partir de mañana. No solo porque Milei tiene una tendencia natural a rechazar este tipo de atenciones, sino también porque su equipo no está preparado para gestionar esas necesidades.
Perspectivas económicas tras la elección
Las opciones para revitalizar el Gabinete con figuras más capacitadas en gestión política se encuentran limitadas por el temor de entrar en un conflicto dentro del triángulo de poder existente. Guillermo Dietrich, exministro de Transporte, ha sido mencionado como posible incorporación al Gobierno, y recientemente compartió sus inquietudes con Guillermo Francos, reconocido por haber centralizado el poder en su época. Su conclusión fue contundente: no hay posibilidades de que el actual modelo funcione.
Similares sensaciones posee Rodrigo De Loredo, quien ha sido considerado para unirse al equipo de Milei pero que ha optado por esperar algunas consultas antes de tomar una decisión. El expresidente Mauricio Macri también recibe constantes solicitudes de dirigentes que piensan en ingresar al Gobierno, aunque les aconseja proceder con calma.
Implicancias del equilibrio político
La incertidumbre sobre el reclutamiento de nuevos funcionarios refleja un problema con repercusiones económicas: el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha requisitado al Presidente un respaldo político sólido para su plan. Esta solicitud es también apoyada por Estados Unidos en un sentido más amplio, indicándole a Milei que la gobernabilidad está vinculada a la expansión de la base de apoyo político que gestione el Estado, lo que a su vez requiere un diálogo fluido con las provincias. Sin embargo, este último elemento será difícil de alcanzar si la Casa Rosada no comienza a liberar ciertas partidas monetarias.
Francos, cuyo estado de ánimo varía significativamente, discute con frecuencia con Milei sobre esta necesidad. Por su parte, Caputo asegura que está dispuesto a adaptarse.
Requisitos del FMI y el futuro del dólar
El FMI tiene otro requerimiento claro: que el modelo de Javier Milei demuestre su capacidad para acumular reservas genuinas en el Banco Central. Debido a la herencia dejada por los gobiernos de Fernández y Kirchner, así como por la decisión de no adquirir más dólares en el mercado, el equipo económico aún no ha logrado cumplir con este objetivo.
El resultado de las elecciones determinará la estabilidad desde la cual Milei tomará decisiones en el futuro. Informes desde bancos de Wall Street sugieren que si obtiene alrededor del 35% de los votos y se posiciona en primer lugar, hay probabilidades de que la prima de riesgo político se reduzca, lo que sería un alivio significativo. Esto podría abrir la puerta a la disminución de las tasas de interés y la recuperación económica a inicio del próximo año.
El futuro del dólar seguirá un rumbo similar, de acuerdo con los documentos presentados. Un resultado negativo podría conllevar un ajuste cambiario apresurado, llevando el tipo de cambio por encima de los $2000. Sin embargo, un resultado favorable para Milei podría dar pie a un ajuste cuidadoso permitiendo empezar a mejorar las reservas. En tal caso, los analistas prevén que el dólar podría situarse en $1700 hacia fin de año.
La incertidumbre de lo que se aproxima
¿Qué sucederá mañana? Especialistas apuntan a un punto importante. Nadie que temiera un cambio inmediato en el régimen cambiario ingresó al mercado sin coberturas antes del cierre, pasado las 15 del viernes último. Aquellos que esperen una devaluación podrían verse obligados a cumplir con sus compromisos financieros en los días siguientes, lo que requerirá que tengan pesos disponibles.
De esta manera, se comprende por qué la elección determinará si el Gobierno puede comenzar a gestionar una normalidad emergente o si deberá continuar operando bajo la presión de una urgencia constante.
