El legado de Manuel Savio: Un general que soñó con una Argentina industrializada

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La primera colada de acero en Argentina

El 11 de octubre de 1945, el teniente primero Enrique Lutteral, a cargo de la primera colada de arrabio, rememora el momento: “Con mis manos aferradas a un cucharón, recogí la colada. Después me senté en el pilón de una columna y me puse a llorar como un chico”. En este día significativo, el general Manuel Savio proclamó que “allá en Jujuy, en un pueblito lejano, un chorro brillante de hierro nos ilumina el camino ancho de la Argentina. ¡Que su luz no se apague nunca!”. Esta figura militar se destacó por su visión de un país industrializado, convencido de la importancia de explotar los yacimientos de hierro de la Sierra de Zapla, descubiertos por unos lugareños.

El descubrimiento de la zaplita

En 1939, Wenceslao Gallardo y Ángel Canderle encontraron un mineral que llamó la atención de Savio: la hematita, conocida localmente como “zaplita”, que cuenta con un 69% de hierro en su estado puro. Este hallazgo, confirmado por estudios geológicos, inició un compromiso por parte de Savio de que la Argentina debía avanzar hacia la industrialización, más allá de la agricultura y la ganadería.

La formación de ingenieros protagonistas

Manuel Savio, nacido el 15 de marzo de 1892 en Buenos Aires y descendiente de inmigrantes genoveses, se esforzó por crear una institución que capacitara ingenieros militares para desarrollar la industria de armamento. Así, a partir de 1930, fundó la Escuela Superior Técnica, donde transformó la formación en un fomento a la industria pesada. Alertaba sobre la falta de armamento en caso de conflictos, liderando una corriente industrialista dentro del Ejército junto con el general Enrique Mosconi.

La creación de Altos Hornos Zapla

En 1942, Savio manifestó la necesidad de explotar los yacimientos de hierro, lo que culminó con la creación de Altos Hornos Zapla el 23 de enero de 1943, la primera planta siderúrgica de Argentina. Esta instalación, una de las más grandes de América del Sur, pasó a depender de la Dirección General de Fabricaciones Militares. A pesar de no recibir un salario por su gestión, estuvo al frente de un proyecto que fomentó la producción nacional de metales y químicos para armas, reduciendo la dependencia de importaciones.

Lo que significó el 11 de octubre de 1945

El inicio de la producción de acero en Argentina se dio con una primera colada que quedó opacada por los acontecimientos políticos de esa época, como la detención de Perón. No obstante, el acontecimiento impulsó la expansión de la industria, atrayendo a profesionales y trabajadores de países cercanos. Palpalá, ubicada a unos 13 kilómetros de San Salvador de Jujuy, creció gracias a la planta y, en 1951, se inauguró el segundo horno.

Desafíos y avance político

Durante el primer gobierno de Perón, Savio presentó el Plan Siderúrgico Nacional y propuso la creación de la Sociedad Mixta Siderúrgica Argentina (SOMISA). A pesar de enfrentar oposición dentro del gabinete, tras una reunión con el presidente, logró el respaldo de Perón. El proyecto fue ingresado al Congreso el 26 de julio de 1946, pasando primero por el Senado, donde fue aprobado por unanimidad el 21 de junio de 1947.

Un legado dentro de la industria nacional

El Plan Siderúrgico era visto por Savio como el camino hacia la independencia económica del país. A lo largo de su vida, apoyó el desarrollo de la industria minera y la producción de materiales como cobre, plomo y aluminio, así como la prospección en la Antártida. Savio falleció a los 56 años el 31 de julio de 1948, pero nunca llegó a ver el futuro de su sueño. Los años posteriores a su muerte llevaron a la industria siderúrgica a caer en el olvido, excepto por el impulso que recibiría en 1960 bajo la presidencia de Arturo Frondizi. Hoy, Altos Hornos Zapla es un sitio abandonado, convertido en atracción turística, dejando atrás las visiones de un país desarrollado industrialmente.

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