Romina Tejerina se pronuncia después de dos décadas: “Sigo convencida de que yo fui la víctima”

imagen-242
Compartilo

Romina Tejerina habla tras años de silencio

Después de un prolongado período de reflexión marcado por dudas y temores, Romina Tejerina ha decidido compartir su historia con un medio de comunicación, rompiendo un silencio que ha durado desde 2005. En sus propias palabras, «Hoy me siento madura, preparada para poder responder y mirar a la cara, porque sigo creyendo en mi inocencia y en que fui yo la víctima«. Reconoce que siente una necesidad de hablar y que incluso su propia voz le suena extraña en este contexto.

Un caso conmovedor

La historia de Tejerina, ahora de 42 años, comenzó en 2003, cuando dio a luz en circunstancias trágicas en su hogar en San Pedro, Jujuy. El 23 de febrero de ese año, dio a luz a una bebé fruto de una violación. «Mantuve el embarazo en secreto, tenía miedo y solo mi hermana lo sabía. Lo que ocurrió fue un impulso, algo inesperado», explica, rememorando el momento en que la presión emocional la llevó a cometer un acto desesperado, recordando que sigue convencida de que ella fue la verdadera víctima.

Romina mató a su bebé, una niña prematura, con varias puñaladas. En el hospital, la niña fue nombrada Milagros Socorro. El abusador, Eduardo ‘Pocho’ Vargas, fue detenido, pero liberado tras solo tres semanas por falta de pruebas. «Jamás entenderé la decisión de la Justicia. Me ignoraron por completo», afirma con desdén.

Su vida después del juicio

En 2005, Tejerina fue condenada a 14 años de prisión por homicidio agravado. Recuperó su libertad el 24 de junio de 2012, el día de su cumpleaños número 29. Reflexiona: «La Justicia fue injusta conmigo; la verdad me robó más de diez años de mi vida. Pasé por un verdadero infierno y esa experiencia dejó una huella profunda en mí».

Actualmente, Tejerina reside en San Salvador de Jujuy y enfrenta serios problemas económicos. Relata que se desplaza en colectivo todas las mañanas para llevar a su hijo Tiago, de 8 años, a la escuela antes de dirigirse a su trabajo administrativo en la Municipalidad. La situación financiera es complicada: con un salario de alrededor de 500 mil pesos y un alquiler de 300 mil, ella se encuentra en una situación precaria y reconoce que ocasionalmente recibe ayuda de su hermana, aunque «no hay mucho que hacer» en sus circunstancias.

Una nueva vida y futuros planes

A pesar de los desafíos, Tejerina mantiene una actitud optimista: «Estoy abierta a cualquier oferta de trabajo fuera de mi provincia. Estoy incluso considerando escribir un libro o participar en un documental sobre mi vida, algo similar a lo que hizo Dolores Fonzi». Con un tono más personal, menciona lo difícil que fue abrirse a una nueva relación después del abuso, pero admite que se sentó a reflexionar sobre su vida y logró formar una familia singular con su hijo.

Romina refiere que, aunque su hijo todavía no conoce todos los detalles de su pasado, le explicará la verdad en el momento adecuado. «Quiero que sepa la historia desde la perspectiva de quien fue verdaderamente la víctima», asegura.

Reflexiones sobre el pasado y el futuro

Sobre su pasado, Tejerina se muestra reflexiva: «Lo que viví parece pertenecer a otra vida. A veces me cuesta recordar, pero a la vez, he aprendido a no dejar que me afecte. La gente a menudo habla sin saber, pero he trabajado duro en mí misma». A pesar de la presión social y los recuerdos dolorosos, siente que ha encontrado la fortaleza para seguir adelante.

Con una sonrisa y manifestando su tristeza por su madre enferma, concluye su relato. «Siempre que pueda, cuidaré de mi familia. Mi hijo es mi mayor razón para seguir luchando».

Compartilo